30.6.06

El señor Gonzalo está muy mal de salud, sus hábitos alimenticios no hacen mas que empeorar su situación; oiga es que echarse solo una torta con cocacola y el cigarro, no, quién sabe como estará en unos días, si, cuando su nietecita haga la primera comunión, tan bonita que se ve en su vestidito blanco. (Del otro lado). Era un drogadicto hijo de la mala vida el cabrón, pues que cree, amenazó a su madre con un cuchillo de esos que cortan el pan y le dijo no sé cuantas marihuanadas a la pobre Soledad. (Más allá se escuchaba el ruido de una máquina blandiendo sus engranajes, el olor del aceite, los restos de hollín en las rejas de esmalte blanco). Se lo diagnosticaron hace un mes; como cree; si, no quiere salir de su cuarto, nada más está ahí apestándome la casa con los cigarros, a veces se levanta, pero ya muy de noche, no deja ni dormir. (Un par de voces se acerca). Llega noche y se mete a las cobijas, cuando despierto ya no está, me siento descuidada mana, hoy ni siquiera oí que prendiera el boiler, él es bien trabajador y pues ni modo que yo me ponga a … (El par de voces se aleja). David Jonathan, te lo digo por última vez, deja de revolcarte en el suelo. (Dentro del local salía el olor vaporoso del papel estraza) No, usté cree, la hija sigue viviendo en la casa de la difunta, pa mi que la mató de un empujón, yo bien seguido escuchaba los gritos de la viejita y los manotazos de la hija; hasta fue la policía, pero no valió de nada por que la hija se escondió en un hotel de… (El hombre del bigote y el cabello seboso, negro y rizado barajeaba la masa con la mano desocupada de las monedas de a peso). Me da quince pesos con papel, por favor.

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